Mi idea surgió a partir de que encontré un exprimidor viejo y busqué de que otra forma podría utilizarlo respetando su estructura.
Hice lo más fácil primero, el cableado. Busqué un cable grueso, un porta lampara de 220v y compré un interruptor.
Mi idea era utilizar la misma forma de cono que presenta el exprimidor para que sea la cabeza de la lámpara, pero tenia u grabe problema, la luz se reflejaba poco con este modelo.
La remplace entonces por una cabeza de una ex lámpara de mesa -de la cual tomé el portalámparas de 220v- para que de esta forma pueda moverse la lámpara a antojo del usuario.
Luego hice dos pequeñas perforaciones en el soporte del exprimidor para poder pasar el cable.
Luego conecte el cable al portalámparas y lo ajusté para que quede fijo en su lugar.
Y después de darle una nueva capa de pintura a todo tendría que quedar así.
Estuve frustrada buscando algo nuevo que empezar que cumpla con la consigna y no se me ocurrió nada hasta dos días antes de la entrega. Mientras tanto intente hacer que la lámpara prenda girando la palanca y lo logré, pero solo con un circuito externo. Entonces nunca se podía unificar el exprimidor y la lámpara.
Pensé en dejar la materia pero me convencieron de que no. Intente mi idea nueva, aunque con cero fé de que salga algo decente.
Hacer de una fruta un caramelero. La ironia estaba en qué cualquiera podría ser un amante de la vida sana en cuanto no se enteren que la fruta estaba llena de calorías. Así nace "Frulces"
El primer intento fue con una cáscara de Naranja real.
Pero luego me percaté que la cáscara se contraía y quedaba mucho más chica de lo era.
Entonces opté por buscar frutas artificiales.
Las ahuequé y reforcé con papel y plasticola y las recorté para hacer la apertura del caramelero.
Acá el ejemplo también con una Manzana.
Obteniendo como resultado final, una saludable naranja.












